DE LOS 2 A LOS 4 MESES

¡Buenos días a tod@s!

Como ya sabéis, os comenté que os iría explicando mes a mes, todas las experiencias vividas con Jan. Para que no me pille el toro, he decidido agrupar estos meses para que así, pueda estar al día con el resto de meses. La idea es terminar un mes y poder contaros, ¡como ha ido éste en general!

El segundo mes de vida de Jan, continuaba siendo complicado por – como ya sabéis – la lactancia mixta. Fue introducir el biberón y nacer el rechazo hacia el pecho pues el peque sabía que de ahí no salía lo que él necesitaba. Fue hacia los dos meses y medio, cuando decidí dejar totalmente la lactancia mixta y hacer exclusivamente lactancia artificial. Ya sabéis que lo pasé muy mal y con mucha pena por todo pero…¡también hubo aspectos muy positivos!

  • Su papi participaba en su alimentación. (Importante para su vínculo)
  • Mami mientras, podía descansar o dedicarse tiempo a sí misma.
  • Dormía más horas seguidas porque estaba más saciado.
  • Las horas entre toma y toma eran más espaciadas por lo que papi y mami tenían más tiempo en general.

Así que, poco a poco fui viendo la luz y cada día que pasaba, sabía que había tomado la decisión correcta. No sé dónde lo leí o quien me lo contó pero: mamá feliz = bebé feliz. Así que por favor, todas aquellas mamis que habéis intentado la lactancia exclusiva o lactancia mixta y no ha dado resultado, por favor… ¡no os sintáis culpables! Siempre lo digo… cuando vuestro bebé vaya desatendido con sus necesidades básicas, ¡aquí sí, sentiros mal!

Así fue nuestro segundo mes de vida de Jan, introduciendo por completo la lactancia artificial e intentando poco a poco que papi fuera participando en las tareas en las que por ahora, sólo yo podía hacer. No es fácil pues, a día de hoy aún tenemos problemas para que Jordi pueda asumir el rol de padre y Jan, lo acepte. Pero este tema, lo mencionaré más adelante que es cuando cobra más sentido.

A los tres meses de vida, Jan ya iba cogiendo el peso que a día de hoy lo cataloga como “gordote”, “relleno”, “bollito” y mil otros adjetivos que vienen siempre desde el cariño de todos vosotros. En las revisiones pediátricas, siempre ha sido pesado y jamás nuestro pediatra nos ha comentado rebajar tomas o controlar el peso.

En esta etapa, poco a poco Jan iba regalándonos sonrisas y cada vez más y más, iba aguantando su cabeza estando boca abajo. No sabéis como se me derretía el cuerpo entero… Recuerdo en el hospital, cuando nació, que me sonrió y cuando pasó el pediatra se lo comenté. “Siento comunicarte, que esta sonrisa es muy típico en recién nacidos y no tiene nada que ver contigo. Siempre desilusiono a todas las madres” Y sí, me desilusionó. Y es que ahora, ahora sí que notaba como ME sonreía. Sí, ME sonreía a mí. A su mami. Y yo, más que feliz. En esta época Jan se descubrió sus puños. Creo que deberían saber a helado de fresa o similar pues, ¡todo el santo día con los puños en la boca!

 

Entre risas, puños en la boca, sus primeras vacunas, sus baños que iban mejorando… pasó un mes. Pasó. Voló… Madre mía alucino como de rápido pasa el tiempo…y me decían que cuando tuviera un hijo, ¡aún lo notaría más! Dejábamos atrás el número 3 para dar la bienvenida al número 4.

Con 4 meses y medio ya teníamos a nuestro pequeño gordinflón a 7.950gr. Yo encantada de verle crecer, aunque mi espalda no opina lo mismo. O eso creo, vaya. Estos 4 meses de vida de Jan, han sido todo aventuras. Aventuras bonitas pero también, aventuras difíciles. Cada vez Jan pesa más y, aunque no ha sido niño de brazos ya que no quise acostumbrarlo, en la etapa de los 4 meses no sé qué pasaba que antes de dormirse, debía tener su sesión de brazitos. Eso sí, los de madre. A padre le quiere mucho pero por la noche, que le parta un rayo. O dos.

Ha sido en esta etapa final de los 4 meses en la que hemos decidido decirle adiós o hasta pronto, a nuestro queridísimo cuco/capazo. Nos ha servido de gran utilidad, pero… ¡mi hijo ya no cabe en él! Como ya os comenté en algún otro post, estando en casa usábamos mucho el cuco para dormir a Jan mientras nosotros cenábamos. Un “meneito” por aquí, otro “meneito” por allá…¡y niño dormido! Pero… cuando Jan empezaba a moverse más, a estirar los brazos y piernas, se sentía incómodo porque siempre iba tocando las paredes del cuco. Así que volvimos a nuestra querida mini cuna que tan bien nos va a día de hoy. Pero…¿qué tiene de malo la mini cuna? Que no tiene las mismas ruedas que un cochecito y, para crear el movimiento el cual Jan se había acostumbrado para dormirse, era…misión imposible no, misión fatal. Os voy a contar a modo de “cuento” cuál era y es a día de hoy nuestra rutina a la hora de acostar al peque: Meto a Jan en la cuna, lo muevo un poco, le doy mil besitos para que me huela y se calme, se duerme. Mami va a preparar la cena y mientras, papi va a pasear a los peques. Jan sigue dormido. Jordi regresa de pasear a Simba y Nala, le limpia las patitas, les da la cena, se pone el pijama y…¡JAN SE DESPIERTA! Así noche tras noche. Papi corriendo, acuna a Jan. Éste, percibe claramente que esa voz no es la misma que la de su madre. Ese olor, tampoco e incluso los movimientos de la cuna, tampoco lo son. ¿Qué decide hacer Jan? Llorar como si no hubiera un mañana. Mami, con las manos en la masa, límpiate rápido toda y ve corriendo como si de una maratón se tratara, para que no llore más y no acabe despertándose por completo. Papi se queda a un lado observando la situación. Mami asoma la cabeza en la mini cuna y sonríe a su hijo. Éste la ve, calla, cierra los ojos, ladea la cabeza y… ¡bingo! Se duerme. Y padre… padre cabreado.

¿Os suena esta historia? Pues nosotros la vivimos noche tras noche. Solo si ha sido un día en el que Jan ha tenido mucho trote, y se ha cansado mucho… SOLO ESE DÍA, podría llegar a quedarse dormido si su padre lo acuesta. Contadme, ¿os pasa esto papis? ¿les pasa esto a vuestros maridos? Jordi se piensa que es el único ser de la tierra por el cual su hijo lo rechaza. Y mira que cuando comentamos la situación con otros padres, todos coinciden con la misma historia. Pero aún así, entiendo que no debe ser fácil ver como tu hijo te torea claramente… (me sabe mal por él, la verdad… pero… mami es mami…jiji)

Hay quien es partidario de dejar llorar al niño en la cuna y, “ya callará”. ¿Alguien en la sala? Yo no comparto esta acción pues, creo que a 4 meses de edad, no está capacitado aún como para comprender según qué normas. Además, estando con mucosidad… cuanto más llora, más le sube el moco a la nariz y por ende, más se le tapona. Y que, no me gusta que llore… Aún así también creo que tiene más cuento que… Está claro que papi debe trabajar ese vínculo para que poco a poco Jan, vaya abriéndole las puertas y le vaya dando más margen de actuación… Al principio nos pasaba con los biberones. Cuando yo se lo daba, se lo tomaba entero. Cuando su padre se lo daba, se dejaba la mitad. ¿Qué pasaba? Que al final tenía que dárselos siempre yo porque lógicamente, quería que mi hijo comiera. ¿Dónde queda al final nuestro tiempo libre? Hay días, que todo esto supera. Deseo que llegue mi marido del trabajo para poder verlo y a la vez, que se ocupe un poco de Jan pero éste me reclama a mí. ¿Qué hago? ¿Me divido en dos? Bueno, si pudiera hacerlo me dividiría en 5 mejor. Seamos listas. Aix amigas… ¡bendita paciencia la nuestra!

Gracias como siempre por leerme. Sois geniales.

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20 comentarios sobre “DE LOS 2 A LOS 4 MESES

  1. Hola!! Me ha gustado mucho tu post y en cuanto a lo del vínculo papá hijo, lo que nosotros hicimos en cuanto mi bebé asentó un poco la lactancia fue que mi marido se lo llevaba siempre una hora y media o dos a pasear con la mochila (en la cual se queda frito), le hablaba mientras lo paseaba, le cantaba… A ellos les ha ido muy bien y así si necesito que lo calme o simplemente esté con él un rato sé que puede.

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  2. El vínculo no se puede forzar, para crearlo hay que dejarles tiempo juntos, es más fácil si tu no estás, por ejemplo que salgan a pasear a los perros juntos y tu te queda en casa, ese puede ser si momento del día, si van haciendo cosa juntos cada vez Jan querrá hacer más cosas con papá, aunque hay que dejar claro que para los niños mamá siempre será mamá.

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  3. Me encanta!Me encanta el blog,me encanta Jan y me encanta ver como compartimos muchas experiencias,sentimientos etc

    A nosotros nos sigue pasando con el bibe,con dormir…mami es mami, aunque también lo entiendo, todo el día con nosotras, llega papi y no es lo mismo jejejeje a veces satura, porque necesitas también tu espacio,pero también reconforta la verdad.
    Mi marido a veces lo acepta peor pero lo tiene ya asumido,no les queda otra a los pobres.

    A seguir así, creo que por lo que nos muestras os apañaís super bien y Jan esta precioso!

    Un besazo guapos!

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  4. Ay como entiendo lo del vínculo!! Y eso que a mis mellizas no les di pecho en ningún momento, pero huelen a mami. Tengo la suerte de que se duermen solas, y que me apaño bien con ellas sin ayuda (estoy sola desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde). Algún día que alguna se ha puesto tonta y papi la ha cogido y no ha querido calmarse, yo me he hecho a un lado y les he dejado a su rollo, se tienen que acostumbrar a que papá también está ahí y lo puede hacer igual de bien que mami, ahora ellas ya se calman con papi, y además en mi caso es fundamental porque mami se pone ya a trabajar y tiene que hacer muchas guardias en las que papi dormirá solo con ellas😱😱😱.
    Jan es un bomboncito, y se nos cae la baba de ver como nos quieren, pero hay que intentar involucrar al papá lo más posible,yo me derrito cuando veo como le sonríen!!!! Besitos guapisima!!!!!

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    1. Hola bonita! Ya te entiendo ya… y razón no te falta… pero te juro que es acostarlo su padre y parece que lo estén a saber qué… jajaja en parte me gusta pero por otra parte también me gustaría poder tener ese momento de libertad en el que su padre pudiera dormirlo sin problema.. Gracias por tu comentario super mami 🙂

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  5. Estupendo post! Lo he leído con una sonrisa porque hay tantos momentos caóticos en esos primeros meses… La escena de estar preparando la cena aprovechando el sueño del bebé y tener que salir corriendo con las manos en la masa para calmarle es tan mítica 😀 Respecto al vínculo con su padre, nuestro hijo le quiere para el cachondeo y la juerga, sabe que con él hay subidas vertiginosas, botes en la cama y bailes por el salón pero a la hora del mimo o el consuelo sólo quiere a mami.

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  6. Uy aún no hemos llegado a ese punto… Pero como Sofía rechace a Carlos, ¡creo que le da un patatús! Jajajaja que penita Jordi la verdad, aunque como dices.. Mami es mami! jajajaja
    Un besote cariño y me flipan las fotos con la bata de cocodrilo, menuda diferencia!

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  7. A nosotros nos pasa lo mismo con papi.
    Cuando está malito o quiere dormir, solo lo hace conmigo. Hemos intentado muchas veces que lo duerma papá, pero oye, que no hay manera. Y como que lo de dejarlo llorar, pues tampoco lo veo (se me partiría el corazón).
    En el tema de la alimentación, le doy pecho, pero como hemos empezado hace unos 15 días la alimentación complementaria, pues la estamos aprovechando para fortalecer el vínculo padre e hijo, de momento, en ese aspecto, lo ha aceptado muy bien, en lo demás, pues me imagino q será cuestión de tiempo.
    Y, a mi tb me pasa, q estoy deseando que llegue mi marido de trabajar, para verlo, sí, pero también para tomar un respiro.
    Me encantan tus post, un fuerte abrazo!

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    1. A mi dejarlo llorar tampoco me gusta… 😦 lo siento pero no puedo… ves en la comida… Jan sí come con su padre, pero no se lo termina. Conmigo sí. ¿Qué pasa? Pues que se lo acabo dando yo para que coma todo…. Gracias guapa por leerme y por dejarme tu aportación. Un besito grande 🙂

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  8. Bunica! La mami és la mami sempre però en el meu cas al Pol sun pare quan arriba de treballar és ell el que el dutxa, li dona el bibi i el fica a dormir….si algún dia ho tinc que fer jo crec que ho nota i no s’adorm amb la mateixa facilitat…tot i que el nostre momentet és la migdiada, és sagrada només s’adorm amb mi.

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  9. Excelente artículo.
    He quedado encantado con tu forma de redacción y no he podido dejar de dar lectura.
    Lo que comentas es verdad y es que de los 2 a los 4 meses, son una de las mejores etapas en el crecimiento de nuestro bebé, hay que disfrutarlo al máximo, aunque esto conlleve desvelos y alguna que otra falta de sueño jaja.

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    1. ¡Vaya! Muchísimas gracias por tu comentario 🙂 Me alegro que te haya gustado. Intento dar a conocer lo que aprendo para poder ayudar a otros como yo, del mismo modo que yo he ido “empapándome” de los consejos de otras personas. Un abrazo!

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